Porque escribo todas esas frases para intentar meter todo lo que pienso dentro, que se quede atrapado dentro de cada línea, sin que puedan salir jamás.
Desgraciadamente, es una cárcel de mala seguridad.
Y escapa, hasta un rincón en mi cabeza, donde cierra la puerta y se escondes debajo de una mantita que apenas llega a cubrirle entera. Tiembla, de frío y miedo, debajo de ese pedazo de tela sucia y raída.
Se oyen pasos, ella cierra los ojos con fuerza e intenta hacerse pequeñita, insignificante, invisible, deseando que la puerta no se abra, mientras se recupera de la huida, y el vaho que expira con cada respiración parece pegarsele a la piel.
...
Se oyen melodías a cada paso, con cada inspiración, con cada latido.
Predomina una, que le hace sentir algo nuevo, que le hace echar de menos, querer, amar, odiar.
Que le hace sentir algo por lo que jamás dejará de luchar.



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