Querida Unknown:
No sé por qué te escribo.
Nisiquiera sé si leerás esto, o quien eres, pero necesito que alguien sepa como me siento sin mirarme como si estuviera loca, o no me pueda juzgar por todo esto.
Puede que esta carta no llegue nunca a ningún sitio, y quede olvidada en alguna estantería a la que le salta la pintura amarilla, en alguna oficina de Correos, o sea quemada o triturada por algún empleado al que le daremos igual tú, seas quien seas, o yo, con mis problemas.
En realidad, no tengo motivo para escribirte.
Puede que se deba a que necesito dejar de pensar(le).
No lo entiendes, ¿no?
Cada vez que cierro los ojos, para dormir, aparece su imagen.
Cada vez que estamos cerca, y no le veo, le busco con la mirada y me digo: "¿Estará vivo? Síí, ¡ahí está!"
Tengo miedo de quererle y olvidarle.
No puedo evitarlo.
Me pregunto que tendrá, que será, para ser casi una adicción de la que no me puedo separar...



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