Lady Starlight... Ese nombre me trae muchos recuerdos a mi cabeza. ¿De donde lo has sacado, Billy? Ah,ah, ah... De una de mis viejas cartas. No deberías mirar en los recuerdos de tu abuelo. No todos son agradables, o felices.
¿Que quieres saber quien era Lady Starlight? Ella...ella lo fue todo para m durante una temporada.
No, nunca he traicionado a tu abuela. Ella me sacó de mi depresión y entonces... Bueno, eso es otra historia.
Conocí a Lady Starlight cuando era un recluta, y cumplía los servicios militares. Yo era joven, y nunca me había enamorado, pese a que en mi ciudad había conocido a muchas jóvenes, agradables, de buena familia, y todas esas cosas que importaban a principios del S. XX. Ella fue diferente.
No tenía un nombre real conocido, y nunca me lo dijo. Todo el mundo le llamaba Lady Starlight, y yo también le nombraba así. Aún recuerdo el momento en el que la vi por primera vez.
Los muchachos y yo estabamos en un bar, riendo de cualquier cosa, y aliviando la soledad que cada uno sentía en su interior, por la falta de la familia, los amigos destinados a otras bases, o de las mujeres y novias que algunos habían dejado en su tierra.
Y entonces, entró ella.
Avanzaba a pasitos pequeños, gráciles, con una elegancia díficil de alcanzar. La luz del local se reflejaba en su blanca y suave piel, haciendola brillar. Todo el local se quedó en silencio, o al menos eso me pareció a mi. Sólo oía sus pasos, mi respiración y mis latidos, fuertes, lentos, como si mi corazón se hubiera parado.
Pasó por mi lado, y deseé haber llamado su atención de algún modo. Su larga y negra melena me rozó el hombro, y me dejó su aroma a libertad, salvaje y dócil a la vez.
Su vestido plateado era sencillo, pero no por ello feo. Resaltaba con su sencilla belleza la de su dueña.
Y subió al escenario del bar, y la presentaron como "Lady Starlight, la Bailarina de Luz". Ella sonrió, y olvidé que estaba en un bar, con el resto de los reclutas. En ese momento, estabamos ella, yo, y nadie más.
Empezó a cantar, y su voz me deslumbró. Era aguda y grave a la vez, aunque extraña, era y sigue siendo, la mejor voz que he escuchado y escucharé jamás. Su coreografía era de tremenda sencillez, pero como su vestido, y todo lo que hacía, no menos bello que lo demás. La música era dulce y triste, una melodía meláncolica y nostálgica, como decir adiós a alguien a quien quieres.
No olvidaré jamás aquel día.
Me sentí como si ella fuera la única mujer del mundo entero. Ella era Lady Starlight.
Ella lo era todo para mi. Y sin embargo se fue.
Siento dejarte así, chiquillo, pero ya continuaré otro día con la historia. Vuelve dentro de un rato, y seguimos.
Ahora mismo, tengo que comer. Le dije que no me dejaría morir..



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