Sophie se siente mejor cuando no siente que está cerca, aunque le eche de menos, aunque se muera por un par de palabras suyas dirigidas a ella.
Se siente mejor sabiendo que aunque no pueda parar de preguntarse dónde está, dónde se ha metido, o dónde están sus ojos que la observan con timidez, que no poder evitar mirarle cuando está cerca y pensar que ojalá.
Sin embargo, no parece ser que todo esté a punto de desaparecer, a punto de pasar, o no a punto de nada, sino que todo sean imaginaciones de una loca.
Porque es eso, ¿no? A Sophie le carcome la duda por dentro.
Porque es mejor saber que no, que no es posible, que la quiere, que no saber, tener la incertidumbre del "qué pasaría" o "qué hubiese pasado".



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