Quiero que salgas en mis sueños, quiero que aparezcas en mis pensamientos.
Quiero dejar de soñarte y de pensarte a cada momento.
Quiero dejar de refugiarme en tu recuerdo cuando tengo miedo.
Lilly ha encontrado otra carta más, en una de las cajas del desván de su abuela.
Ahora, contempla a través del ventanuco de la polvorienta habitación, mientras arruga en sus manos.
Quien quiera que fuera el que lo escribiera, debía de echar de menos a una persona, con todas sus fuerzas...
Cada segundo que paso alejado de ti es una tortura, deseo que la tierra me lleve, allá donde tú estés..
Deseo que no te vuelvas a separar de mi, quiero ser tu sombra, quiero estar junto a ti cada momento de estos preciosos años, estos años que , después de todo, aún me hacen llorar al recordarlos.
Aquí, te recuerdo, escuchando los gritos del silencio, deseando que aún estuvieras junto a mi, para poder abrazarte, darte cobijo cuando tuvieras miedo, y no dejarte huir, irte nunca...



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